Cumplimos 20 años
de cultivos transgénicos
en Argentina

Hace dos décadas que los transgénicos están en nuestra mesa.
¿Qué pasó en todo este tiempo?
¿Qué podemos esperar en los próximos años?

Te invitamos a darle una mirada a un menú de temas de interés y a conversar sobre el impacto de la biotecnología agrícola en nuestra vida hoy y a futuro. La mesa está servida y hay un lugar para vos. Tomá asiento y mirá nuestro menú…

  • Transgénicos

Los cultivos transgénicos (también llamados genéticamente modificados o GM), son aquellos a los que se les ha agregado uno o unos pocos genes por técnicas de ingeniería genética.

Estos genes pueden proceder de cualquier otro organismo, generalmente bacterias u otras plantas. El objetivo de estas modificaciones genéticas es incorporar nuevas características (o modificar algunas preexistentes) para obtener ciertos beneficios, como por ejemplo, la resistencia a una plaga, mayor contenido de vitaminas o tolerancia a condiciones climáticas adversas, como la sequía y las heladas.

  • En Argentina

¿Cuál fue el desarrollo de los cultivos transgénicos en el país?

El primer cultivo transgénico en Argentina fue la soja tolerante a glifosato, que se comenzó a sembrar en 1996. Desde ese momento el área con cultivos genéticamente modificados ha crecido en forma sostenida, hasta alcanzar las casi 25 millones de hectáreas en 2015. Hoy, además de la soja, también se siembran maíz y algodón, a los que se les ha incorporado la tolerancia a herbicida, la resistencia a insectos o ambas características en la misma planta.


  • Soja

  • Maíz

  • Algodón
  • Transgénicos 20 años
    en Argentina
  • Quiénes los hacen

Los cultivos transgénicos llegan a nuestra mesa gracias al trabajo de instituciones o empresas dedicadas a la biotecnología y al mejoramiento de los cultivos.

¿Sabías que organismos públicos como el INTA, las Universidades, el CONICET y la Estación Experimental Obispo Colombres desarrollan cultivos transgénicos?

A ellos se suman empresas argentinas como INDEAR, Tecnoplant, Chacra Experimental y empresas multinacionales como Dow Agrosciences, Bayer, BASF, Monsanto, Pioneer y Syngenta. Muchas veces, las innovaciones surgen de la articulación público-privada, otras, del trabajo conjunto de dos o más empresas.

Galería

  • Seguridad

¿Te preocupa comer algún producto derivado de cultivos transgénicos? ¿Pensás que los cultivos transgénicos no son seguros para el ambiente?

Te contamos que ya pasaron 20 años de uso seguro de la tecnología y que la evidencia que aportan cientos de estudios científicos y expertos de todo el mundo es contundente: los productos de la biotecnología agrícola son tan seguros como sus contrapartes convencionales. Recordá: los cultivos transgénicos y sus productos son los más estudiados en la historia de la agricultura y de los alimentos, y a lo largo de todo este tiempo no se ha reportado ningún daño debido a su uso o consumo.

  • Beneficios

La introducción de los cultivos transgénicos ocurrió en 1996 y desde ese entonces la adopción creció sin interrupciones y a un ritmo acelerado.

Al comienzo se hablaba de sus beneficios potenciales, más tarde, de los beneficios percibidos por el productor agropecuario, que todos los años volvía a elegir los productos de la biotecnología agrícola. Hoy, los beneficios, tanto agronómicos, como para la salud y el ambiente, son un hecho. Gracias a los transgénicos, se disminuye el uso de insecticidas, se reemplazan herbicidas por otros de menor toxicidad y su uso, bajo prácticas conservacionistas como la siembra directa, resulta en una menor erosión del suelo, un uso más eficiente del agua, una reducción en el uso de combustibles y menos emisiones de gases invernadero. Además, el aumento de la productividad de los cultivos (podemos sembrar más en menos tierra), permite preservar los hábitats naturales y usar el agua y el suelo más eficientemente. Los agricultores, por su parte, se benefician a través de la simplificación en el manejo, el aumento en los rendimientos y la disminución de los costos de producción. Más allá del productor, la adopción de estos cultivos impacta positivamente en la economía del país como un todo, por las consecuencias sociales y económicas de la actividad y los incrementos en las exportaciones. La buena noticia es que en Argentina prácticamente todos los productores de soja, maíz y algodón usan variedades transgénicas, esto quiere decir que tanto los grandes, como los medianos y pequeños productores, pueden percibir los beneficios que brindan las tecnologías. Y también nos beneficiamos los consumidores, ¿sabías que las tecnologías de resistencia a insectos en maíz mejoran la calidad del grano y reducen los niveles de micotoxinas que podrían ser peligrosas para nuestra salud?

  • Pioneros

Es un orgullo decir que Argentina está a la vanguardia de la biotecnología agrícola.

Nuestro país es pionero no sólo en la adopción, sino también en la regulación y el desarrollo de cultivos transgénicos. Argentina fue uno de los primeros países en sembrar cultivos transgénicos y hace 20 años se mantiene entre los primeros tres puestos en el ranking de los países con mayor superficie cultivada del mundo, luego de Estados Unidos y Brasil. Pero además, Argentina tiene una sólida experiencia en la regulación de los cultivos genéticamente modificados. Con un sistema creado en 1991 (cinco años antes de la autorización de la soja transgénica), garantiza la adopción segura de los productos de la biotecnología y es un modelo a seguir para muchos países del mundo. Y no menos importante: ¡Tenemos cultivos transgénicos 100% hechos en Argentina! En 2015 se aprobaron para su uso comercial los dos primeros cultivos transgénicos desarrollados íntegramente en nuestro país: una soja resistente a sequía y una papa resistente a virus.

  • Pronto en tu mesa

Los cultivos que hoy están en el mercado representan apenas la “punta del témpano” de una gran cantidad de desarrollos que se encuentran en etapas de estudio y evaluación.

Los investigadores trabajan para ofrecerles a los productores agropecuarios nuevas herramientas para controlar malezas y plagas eficientemente y lidiar con los desafíos que nos presenta el cambio climático. Al mismo tiempo, los desarrolladores buscan satisfacer las necesidades de los consumidores, que demandan alimentos no sólo seguros sino también de mejor calidad. En esto están puestos los esfuerzos y expectativas hoy en Argentina y en el mundo, por lo que esperamos poder contar pronto con nuevas mejoras agronómicas en soja, maíz, algodón, aceites de soja más saludables y otros cultivos que se sumen a la lista, como trigo, alfalfa y caña de azúcar.

  • El debate

Luego de 20 años de uso seguro y evidencia científica contundente, ¿por qué los cultivos transgénicos aún siguen en la mira?

Las razones son variadas (políticas, filosóficas, ideológicas, socio-culturales), pero no existe evidencia científica que condene a los transgénicos. Ante este escenario, el desafío es que todos los involucrados en el desarrollo de los cultivos transgénicos derribemos mitos, mostremos que las tecnologías están al servicio del hombre y enviemos un mensaje tranquilizador a la sociedad. Informar correctamente y educar en el uso responsable de las tecnologías es fundamental. Necesitamos la ciencia, la tecnología y la innovación para garantizar la seguridad alimentaria, mejorar la calidad de vida de las personas, cuidar el ambiente y la biodiversidad ¡Ayudanos a pasar el mensaje!

  • Preguntas

¿Dónde se siembran cultivos transgénicos y qué superficie ocupan?
Los países que siembran cultivos transgénicos se encuentran distribuidos en los cinco continentes. La superficie mundial cultivada con OGM, según el informe de ISAAA (2015) es de aproximadamente 179,7 millones de hectáreas, siendo los 3 principales países productores Estados Unidos, Brasil, Argentina. En Argentina la superficie sembrada con transgénicos es aproximadamente 24,5 millones de hectáreas (mirá aquí infografías informativas al respecto).
¿Los cultivos transgénicos son seguros para la salud y el medio ambiente?
Los cultivos transgénicos que están hoy en el mercado son seguros, tanto para el ambiente como para el consumo humano y animal. Previo a su autorización, se realizan exhaustivos estudios y se verifica que cumplan con las normas de seguridad ambiental y alimentaria establecidas en Argentina por el Ministerio de Agroindustria, y por las autoridades correspondientes en los otros países donde se los cultivan o consumen. Mirá esta infografía
¿Cuál es la relación entre biotecnología agrícola y agricultura sustentable?
Una agricultura sustentable es aquella que produce alimentos, fibras y combustibles de una forma económicamente viable, mejorando la calidad de vida del agricultor y de la sociedad en general, usando los recursos responsablemente y protegiendo el medio ambiente y la biodiversidad. La biotecnología agrícola es una herramienta clave que contribuye a la sustentabilidad de la agricultura al generar más y mejores alimentos, crear nuevas fuentes renovables de combustibles, fibras y plásticos y usar más eficientemente los recursos como el agua y el suelo.
¿Qué diferencias hay entre los alimentos orgánicos y los transgénicos?
Alimentos orgánicos y alimentos transgénicos son dos cosas de naturaleza diferente. La agricultura orgánica es un sistema de producción que utiliza fertilizantes e insecticidas, excluyendo a los de origen sintético. La transgénesis, en cambio, es una técnica utilizada para mejorar los cultivos, haciéndolos más fuertes ante el ataque de plagas, más nutritivos o resistentes a condiciones climáticas adversas. Esto quiere decir que un maíz transgénico resistente a insectos se podría cultivar bajo las normas de la producción orgánica. Si bien muchos creen que los alimentos derivados de cultivos orgánicos son más saludables que el resto, no hay ninguna evidencia de que esto sea verdad.

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